Así como hay tribus urbanas,
pokemones, trash, emos estamos nosotras, las emba.
Las emba son itinerantes en
el mercado, son transversales a cualquier tendencia estética,
socioeconómica, más bien, nosotras
estamos segmentadas por un superávit hormonal, básicamente alta presencia de
estrógeno.
Cuando te dicen “tienes cara
de embarazada” es, - y créanme - el
estrógeno.
No se si será por sus
efectos directamente, que ahora mis
labios están hinchados, parecen con
silicona. Y el mejor piropo, fue cuando la peluquera en plena sesión de
depilación me pregunta si me puse silicona, que tal? Bienvenido estrógeno!
Las emba son itinerantes,
tampoco se sabe su edad. Nuestros padres tenían hijos entre los 20 y los 30,
hoy los hijos se llevan entre los 30 y los 40.
Ojo, que este dato no es
menor, si estas pasado los 30 y quieres tener hijos, fíjate si
Somos un nicho, que gracias
al amor incondicional, podemos gastar hasta $300.000 mil en un coche y eso que
nos dura 2 años. El consumo de las emba es intenso y de poca duración. La ropa
no dura nada, no sólo la de la madre, si no la de la guagua (si, guagua, porque
de a donde salió esa siutiquería de decir bebé?).
Las emba somos una raza socialmente
apreciada, pero en la práctica poco querida. Sólo te quieren los que te
conocen, para el resto, te estas colando en todas las filas, la del banco, la
del super, cualquier fila. Eres una amenaza a el tiempo del otro, se lo estás
quitando y si que somos recelosos con nuestro tiempo!
El otro no sabe que te
sientes gorda, que las hormonas te pesan, que ya no sabes como llevar esa
sensibilidad y que te caes de sueño, no porque el otro sea aburrido, sino
porque debes empollar, porque el cuerpo
en los primeros 3 meses te tira a la casa. Al reposo, a sentirse y a digerir
los cambios del cuerpo y sobretodo, a mirarse el ombligo.



te apoyo